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Con el objetivo de acercar los acontecimientos de África a nuestra sociedad, el CEA ha iniciado el proyecto del Observatori Permanent de les Societats Africanes (OPSAF). El OPSAF pretende acercar de forma periodica y rigorosa las informaciones sobre el continente africano a todas aquellas personas que necesiten o deseen conocer África más allá de las noticias puntuales i breves.

De forma gratuita, los inscritos en la red del OPSAF recibirán trimestralmente:


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Studia Africana

Ha salido el número 11 de Studia Africana con un monográfico sobre Mujer y África, basado en la XIII Semana de Estudios Africanos "Visiones africanas, Realidades femeninas".


Nova Àfrica

Publicación de 150 págines, donde se publican artículos de analisis y de divulgación en español. La revista pretende cubrir la realidad africana, y incluye una cronologia de los hechos más destacados del continente así como las novedades bibliográficas pertinentes.


Compilación de Prensa

El Opsaf enviará trimestralmente una complilación de artículos de prensa sobre África procedente de diarios y revistas especializadas españolas i estrangeres.


Hoja de Análisis

Sociedad: cumbre sobre el Sida

Del 9 al 14 de julio de este año tuvo lugar en Durban (Sudáfrica) la XIII Conferencia Internacional del Sida. La cumbre se realizó en África como muestra de la preocupación de la comunidad internacional por la situación del continente, el más afectado por la enfermedad. Según los informes de la ONU, de los más de 34 millones de portadores del virus VIH en todo el mundo, 24 millones y medio están en el África subsahariana, es decir, el 71% del total. Sin embargo, estos índices de extensión de la enfermedad no están distribuidos equitativamente y el África Oriental y Austral tienen muchas más personas infectadas que los países del África Occidental. Todo el continente sufre la misma falta de infraestructuras sanitarias, de fondos para pagar los altos precios de los fármacos fabricados en Occidente y de campañas efectivas de sensibilización y prevención. En los últimos años el número de portadores del VIH ha aumentado mucho y ha empezado a afectar al rendimiento económico y a la producción de ciertos de países.

La cumbre de Durban fue precedida por unas polémicas declaraciones del presidente sudafricano, Thabo Mbeki, en las que apoyaba las teorías de los científicos norteamericanos Peter Duesberg y Kari Mullis, que consideran que la enfermedad no está causada por el virus VIH y que la pobreza es la causa principal del sida. La posición de Mbeki fue rápidamente contestada por la comunidad científica internacional y se aprobó unos días antes del inicio de la Conferencia una Declaración de Durban, firmada por 5.000 científicos, descalificando las teorías de los dos investigadores norteamericanos. Si bien las condiciones de pobreza facilitan una mayor incidencia del sida, el hecho que países como Uganda hayan reducido bastante sus índices de portadores mientras en otros estados más ricos, como Zimbabwe y Botswana, la situación haya empeorado, indica que las buenas políticas de prevención dan resultados apreciables, incluso en países pobres.

La Conferencia puso mucho énfasis en los problemas sociales y económicos de África y en la necesidad de mejorar las infraestructuras sanitarias y el acceso de los países africanos a los fármacos. Para solucionarlo se anunciaron diversas iniciativas. Varias empresas farmacéuticas occidentales prometieron rebajar los precios de acceso a los medicamentos para tratar el sida. También se anunció la Iniciativa Internacional de la Vacuna contra el VIH (IAVI), de la cual forman parte científicos de diversos países y que cuenta con la financiación de fundaciones como la Rockefeller o la de Bill Gates. La IAVI pretende encontrar una vacuna eficiente y barata, que pueda ser distribuida fácilmente en los países más pobres. El mismo gobierno sudafricano hizo público otro plan de investigación propio para encontrar una vacuna. La intervención de Nelson Mandela en la Conferencia facilitó el desbloqueo de las discusiones ya que, sin desautorizar claramente a Mbeki, apostó por centrarse en prevenir y curar la enfermedad y no en discutir su origen. Los participantes en la Conferencia también decidieron que la próxima cumbre internacional se celebrará en Barcelona en el año 2.002.

África: el eterno debate sobre la unidad

La cumbre de la Organización para la Unidad Africana (OUA) celebrada del 10 al 12 de julio en Lomé, la capital de Togo, finalizó con el anuncio de un acuerdo aparentemente revolucionario para el continente: la aprobación de la propuesta para crear una nueva organización, la Unión Africana (UA), que podría acabar sustituyendo a la actual OUA. Los estados reunidos en Lomé aprobaron el acta constitutiva de la UA y se comprometieron a ratificarla en los parlamentos nacionales en un futuro próximo.

El debate sobre la unidad del continente africano es previo incluso a las independencias de los años 60. Los movimientos nacionalistas africanos más radicales de la época tenían como parte importante de su ideario el panafricanismo o la voluntad de crear una unión política y económica de los estados africanos, para facilitar su desarrollo, dar más peso a África en asuntos internacionales y evitar los conflictos internos en el continente. En 1.963 se creó la Organización para la Unidad Africana, con sede en Addis Abeba (Etiopía), pero con unos planteamientos menos ambiciosos. Se optó por reconocer las fronteras coloniales, por mantener la soberanía de cada estado y por evitar la ingerencia de los vecinos en asuntos internos. Pese a ejercer un papel activo en los procesos de descolonización, la OUA sufrió de forma creciente la falta de financiación, las divisiones entre sus miembros y la incapacidad para detener los conflictos en África. Incluso los intentos de uniones regionales entre un número reducido de países vecinos fracasaron.

Con el fin de la Guerra Fría las ideas de integración continental parecieron revitalizarse, sobre todo a partir de algunas asociaciones regionales como la Comunidad de Estados del África Occidental (CEAO) y la Comunidad para la Cooperación y el Desarrollo del África Austral (SADC), beneficiada por el retorno de Sudáfrica a la comunidad internacional tras el fin del apartheid. La CEAO envió tropas a las guerras de Liberia y Sierra Leone, intentando recuperar la iniciativa africana en la resolución de conflictos.

La idea de la nueva UA surgió de la cumbre de Sirte (Libia) en 1.999. Impulsada por Muammar al-Gaddafi, pretendía reforzar los lazos entre los estados africanos. La cumbre de Lomé en julio lo ha afirmado con el compromiso de que si los dos tercios de miembros de la OUA ratifican el acta constitutiva de la UA, la antigua organización desaparecerá. Sin embargo, los problemas y las dudas no han tardado en aparecer. La propuesta fue especialmente bien recibida en diversos estados del África Occidental, pero tiene menos apoyo en el África Oriental y Austral y entre los países anglófonos. Potencias como Sudáfrica, Nigeria, Kenya o Argelia se han mostrado más bien reticentes y han hecho rebajar los objetivos más radicales: se apuesta por la creación de un parlamento y un tribunal de justicia comunes para todo el continente, pero se han mantenido los criterios de soberanía estatal, respeto a las fronteras y no ingerencia en asuntos internos. Además, bastantes estados pequeños tienen miedo a perder una soberanía que a menudo les ayuda a recibir subvenciones e inversiones internacionales. El apadrinamiento de Gaddafi tampoco ayudará a una buena acogida internacional de la UA. Mali ha sido el primer país en ratificar el acta constitutiva, seguido de Togo, que ejerce la presidencia rotativa de la OUA. Habrá que esperar a ver como evolucionan las ratificaciones en otros parlamentos. 

Zimbabwe: victoria de Mugabe

Las elecciones legislativas celebradas el 24 y 25 de junio en Zimbabwe, en un clima de violencia e inestabilidad, otorgaron una victoria muy ajustada al partido del presidente Robert Mugabe, la Zimbabwe African National Union (ZANU), en el poder desde la independencia del país en 1.980. Los resultados no parecen cerrar el período de incertidumbre en el que el país entró hace ahora tres años.

Desde mediados de los años 90 la popularidad del gobierno de Mugabe había disminuido, por culpa de los problemas económicos, la corrupción y el autoritarismo creciente del régimen. En las elecciones de 1.995 los partidos de la oposición sólo pudieron obtener 3 de los 150 escaños del parlamento. Ante la crisis de legitimidad del gobierno, Mugabe optó por dos políticas paralelas: por un lado, reforzar la represión contra los grupos opositores, con el arresto o las acusaciones poco fundamentadas contra algunos de los líderes históricos de otros partidos; y por otro lado, el uso demagógico del problema de la tierra en manos de ciudadanos blancos, con el fin de captar el apoyo del campesinado africano. En 1.997 se anunció una campaña de expropiaciones sin compensación de muchas granjas en manos de europeos.

Este anuncio y la mala situación general de la economía originaron una fuerte crisis, el dólar de Zimbabwe se hundió, el poder adquisitivo de la población descendió y las protestas crecieron. La oposición también criticó duramente el envío de tropas a la guerra del Congo en ayuda del presidente Kabila en 1.998, que es muy costoso en dinero y vidas para el país y que parece destinado a proteger los intereses mineros de compañías afines a la familia del propio Mugabe. Un nuevo partido opositor, el Movement for Democratic Change (MDC), encabezado por el líder sindical Morgan Tsvangirai, empezó a ganarse el apoyo popular.

La situación se deterioró mucho en los últimos meses. En febrero del año 2.000 el gobierno propuso un cambio constitucional que reforzaría los poderes del ejecutivo y le permitiría expropiar las granjas de los blancos sin compensación. Pese al aparente toque populista de la medida, un referéndum rechazó la propuesta del gobierno con un 55% de votos en contra. Parecía que Mugabe podía perder las elecciones y la situación se desbordó. Grupos de africanos, protegidos o instigados por el gobierno, iniciaron ocupaciones ilegales de granjas, algunos propietarios blancos fueron asesinados y se inició una campaña de violencia e intimidación contra la oposición. El Tribunal Supremo declaró inconstitucional la ley de expropiación de tierras.

Finalmente, en las elecciones de junio, la ZANU obtuvo 62 diputados, el MDC 57 y otro partido opositor consiguió un solo diputado. La victoria de la ZANU se ve reforzada por la norma constitucional de Zimbabwe que permite al presidente nombrar a 30 diputados más, no electos. A pesar de esto, el golpe a la ZANU ha sido fuerte, 7 ministros perdieron su escaño y ya no dispone de los dos tercios del parlamento necesarios para cambiar la constitución. El país se mantiene en un estado de fuerte tensión, con la economía muy maltrecha, el conflicto de la tierra abierto y Mugabe preparando las elecciones presidenciales del 2.002. La huelga general que tuvo lugar el 2 de agosto y resultó un éxito indica que la oposición mantiene su fuerza y el clima de incertidumbre continua.

Sáhara Occidental: El referéndum imposible

El conflicto que el Sáhara Occidental arrastra desde 1.975 parecía haber entrado en vías de solución con los acuerdos de Houston de 1.997. Impulsados por el exsecretario de estado norteamericano James Baker, implicaban la celebración de un referéndum de autodeterminación en base a un censo elaborado por las Naciones Unidas. Finalmente Marruecos y el Frente Polisario habían conseguido establecer un consenso mínimo para evitar la reanudación de la lucha armada en el territorio. Durante 1.998 y 1.999 la Misión de las Naciones Unidas en el Sáhara (MINURSO) elaboró minuciosamente un censo de posibles votantes y en julio de 1.999 se anunció un censo provisional de 84.000 votantes.

A partir de entonces la situación se ha deteriorado rápidamente. Marruecos protestó por el censo y anunció la presentación de casi 80.000 reclamaciones contra la exclusión de votantes potenciales. La mayoría de estos votos corresponderían a ciudadanos marroquíes llegados al país después de la anexión de 1.975, y que el Frente Polisario se niega a considerar como válidos.

El ascenso al trono de Marruecos de Mohammed VI después de la muerte del rey Hassan II a finales de julio de 1.999 y la destitución de Dris Basri, el ministro del interior y encargado del Sáhara durante muchos años, parecían abrir nuevas expectativas de acuerdo, pero no ha sido así. Mohammed VI ha reafirmado la decisión de Marruecos de mantenerse en el Sáhara, ha anunciado que el Consejo Real Consultivo sobre el Sáhara será electivo en el futuro y que se invertirá más dinero en el territorio. Ante la actitud obstruccionista de los marroquíes, Kofi Annan ya realizó un informe en diciembre de 1.999 posponiendo el referéndum, previsto para este año, hasta el 2.002. El 15 de marzo del 2.000 tuvo lugar una reunión en Londres entre Baker y los representantes de Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania. Se discutió la propuesta de suspender el referéndum y, en cambio, otorgar al Sáhara una amplia autonomía dentro de Marruecos. Los representantes saharauis lo rechazaron totalmente. Una nueva negociación en Londres en junio obtuvo el mismo resultado.

El 13 de julio Annan emitió un informe para el Consejo de Seguridad de la ONU en el que apostaba por la posible solución en base a la autonomía. Francia, principal valedor de Marruecos, defiende esta opción, y los Estados Unidos tampoco la han rechazado claramente. Pero hasta ahora el Frente Polisario nunca ha aceptado otra vía que la del referéndum con un censo basado en el realizado por los españoles en los años 70. Si los mediadores internacionales y la ONU no encuentran la forma de desbloquear la cuestión, no se puede descartar una reanudación de la tensión y la violencia en la región.
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