Teresa Casals se sentó en el banquillo
Teresa Casals se sentó en el banquillo (Sílvia Bútia)

“Hay personas que experimentan reacciones psicóticas las cuales les hacen volverse en contra de su benefactor”, de esta manera resumió la acusada Teresa Casals a la representante del Ministerio Fiscal, cuál era la actitud de la trabajadora de Carreteras de Lleida que le denunció por mobbing cuando la imputada ejercía de jefa del Servei Territorial de Carreteres de Lleida.

 

Casals se sentó ayer en el banquillo de los acusados imputada por ejercer un presunto acoso laboral a una trabajadora a su cargo desde 1996 hasta 2005. El Ministerio Fiscal solicitó una pena de un año y medio de privación de libertad y 4.000 euros de indemnización a la víctima. Por su parte, la acusación particular que representa los intereses de la perjudicada solicitó en un principio una pena de prisión entre dos años y medio y cinco años así como 140.000 euros de indemnización.
 

 

La acusada respondió a las preguntas del Ministerio Fiscal exculpándose y negando haber acosado a la trabajadora en cuestión. “Cuando me denunció la sorpresa fue mayúscula es a día de hoy y no la entiendo porque he dedicado a esa señora más tiempo que al resto”, aseguró con tono calmado la acusada. Luego llegó el turno de que el abogado de la víctima le hiciese el pertinente interrogatorio. Casals ni siquiera le dio una mínima oportunidad y hasta en dos ocasiones aseguró: “No contestaré sus preguntas”. El abogado de la Generalitat, el cual también defendía a la jefa y no a la víctima y a la vez trabajadora de la administración, decidió no intervenir y durante la mañana la única actuación remarcable que se le puede atribuir fue justo después de un breve murmullo solicitar a la magistrada que se desalojara la sala. Petición que no se hizo.
Tras la declaración de la acusada fue el turno de la víctima la cual fue relatando entre llantos todos y cada uno de los presuntos desprecios, insultos y vejaciones perpetrados entre 1996 y 2005. “Tú no vales, te voy a cronometrar para que te dé tiempo, te prohíbo que cojas el teléfono, tonta, inútil, no sirves para nada”, éstas son algunas de las lindeces que aseguró la víctima que le profería la acusada.
La trabajadora aseguró que en más de una ocasión Casals le afirmó en el despacho: “Yo soy la jefa y tú una administrativa de mierda, hasta que no te abra un expediente no voy a parar”. La víctima aseguró que denunció los hechos pero que el superior jerárquico de Casals, el señor Benet no le cambió de lugar de trabajo.
“En la oficina nadie me hablaba, acercarse a mí era acercarse a un bicho raro”, afirmó la víctima poco antes de acabar el interrogatorio.

Una asociación contra el acoso laboral apoya en el juicio a la víctima
Instantes antes de que comenzara la vista oral, en la que por primera vez se juzgaba por la vía penal un caso de mobbig en la administración, la víctima recibió el apollo de varios miembros de la asociación Contra l’Assetjament Moral (CLAM), que lucha para que no se produzcan casos de mobbing en los lugares de trabajo.
Los miembros de la asociación mostraron una pancarta en los pasillos de los juzgados y estuvieron presentes en el juicio.
Fiscalía asegura en su escrito de acusación que Casals mantuvo una actitud “continua de menosprecio y acoso contra la víctima para que abandonase el puesto de trabajo”.
Alguna compañera de trabajo aseguró ayer en la vista haber escuchado como Casals insultaba a la víctima.
La trabajadora cuando llegó Casals a Carreteras llevaba 20 años como asalariada en el mismo lugar sin “tener ningún problema con absolutamente nadie”.
La suerte de Casals está vista para sentencia.