PAREMOS LA LOCURA

José María Mendiluce, polític

 

Los planes bélicos de Bush están encontrando una fuerte resistencia, principalmente, desde las movilizaciones ciudadanas. Y pocos gobiernos secundan incondicionalmente el inicio de una guerra contra Irak, aunque entre esos pocos se encuentra el gobierno español, tan dócil ante Bush y tan soberbio ante ciudadanas y ciudadanos.
Se está preparando una gran movilización internacional contra la guerra para el 15 de febrero, también en España, en torno a una idea muy sencilla, ¡No a la guerra contra Irak! No tratemos de condicionar una convocatoria unitaria a aquello que nos diferencia, sobre el pasado o el futuro, sobre tal o cual institución, sobre la OTAN o sobre la ONU.
Digamos lo que pensemos, pero unámonos. La lógica guerrera de Bush es inaceptable: si los inspectores de la ONU encuentran armas, guerra por tenerlas; y si no las encuentran, guerra por estar ocultándolas. Es una burla a la propia misión de la ONU. Esta guerra no está justificada.
No me gusta disfrazarme ni quiero que se olviden cosas en las que creo y por las que algunas personas me odian o desprecian. He dicho que en ciertos casos la omisión de actuar es más criminal que el uso de la fuerza. Y sigo creyendo que era la obligación de la ONU haber cumplido su compromiso de defender a los habitantes de Srebrenica.
Si alguien, incluso sin mandato internacional, hubiera evitado la masacre de miles de personas entregadas desarmadas por la ONU a las fuerzas de Milosevic, yo habría estado de acuerdo.
Ante el genocidio, la legitimidad de la legalidad internacional reside en impedirlo, no en permitirlo. Pero en Irak hay un dictador repugnante y sanguinario, hay crímenes contra la oposición, kurdos y chíitas. No un genocidio, ni una amenaza inmediata para otras naciones, ni un vínculo directo con la red de Bin Laden...
La guerra sólo puede tener resultados nefastos... salvo, quizá, para los mercaderes del petróleo, tan bien representados en el Gobierno Bush. Quizá también ellos paguen las consecuencias.
Están jugando con fuego.